CASO PUCHETTA

Efectivo policial protagoniza extraño episodio

Por Oscar Mario

       La desaparición de un efectivo policial de la ciudad de General Pico (La Pampa) en extrañas circunstancias, luego de llamar vía celular a un compañero que estaba de franco, motorizó una espectacular búsqueda por parte de efectivos de comisarías dependientes de la Unidad Regional II a cargo del comisario inspector Roberto Ayala. Desde las primeras horas de la madrugada y a fín de participar de la búsqueda, se hicieron presentes en el lugar el propio jefe de la fuerza, comisario general (R) Ricardo Baudaux y el ministro de Seguridad Gobierno y Justicia Dr. Juan Carlos Tierno.

Ficha del caso

DÍA: 2 de marzo de 2006

HORA: 21,30 aproximadamente

TIEMPO: noche cálida con tormenta aproximandose desde el NO.

DESCRIPCIÓN DE LA ZONA: cruce de caminos vecinales. Características comunes a las de cualquier zona, a excepción de un gran cañaveral sobre el sector oeste. Como característica principal presenta una extensión significativa de más de 300 mts. de largo por un ancho variable entre los 2 y 3 mts. Los caminos se hallaban transitables y en buen estado antes de la lluvia que comenzó alrededor de la 1 de la madrugada.

UBICACIÓN DE LA ZONA: el lugar donde se desarrolla el episodio es parte de la zona rural de la localidad de Dorila con dirección a Maisonave, hacia el este.

CARACTERÍSTICAS DEL PROTAGONISTA: se trata de un hombre de 31 años, en buen estado físico. Se desempeña en la sección Abigeato de la URII con asiento en General Pico. Se identifica como Sergio Pucheta, casado, su esposa está con un avanzado embarazo. Según testimonios recogidos en el lugar y de sus compañeros se trata normal. Aparentemente no tiene problemas familiares visibles, posee un comercio (cyber), no tendría apremios económicos notorios. Goza de un concepto aceptable de parte de sus superiores.

DETALLES A TENER EN CUENTA: el efectivo vió "algo" que lo obligó a desarrollar el acto de desarmar la pistola, el handy y dejar caer el teléfono. El suceso alienta una de las hipótesis barajadas de un principio. Bajo presión de alcances desconocidos, el testigo realizó mecanicamente estos movimientos. De acuerdo a su relato intentó alejarse del lugar porque "ellos me seguían........me siguieron toda la noche...." expresó en forma insistente.

APARECIÓ

     El jóven Pucheta fué hallado en un camino vecinal paralelo a la Ruta Provincial 1 por un productor que regresaba de la ciudad de General Pico, en una zona que la policía identificó como "El Triángulo". Al momento de nuestra llegada al lugar, el productor permanecía en el medio de la calle, alejado de Pucheta, que permanecía en posición fetal sobre el costado oeste del camino, visto en dirección a Quemú Quemú.

    El primer contacto lo tiene el comisario inspector Ayala, quien intenta la primera comunicación sin respuesta. Me acerco a Pucheta desde su derecha, me arrodillo para estar a su altura y observo que no cambia de posición y que mantiene sus extremidades en una posición llamativamente rígida, seguramente producto de un shock emocional considerable.

    Le hablo intentando hacerlo reaccionar. Le menciono que se encuentra a su lado el jefe de la Regional II y que quien le hablaba estaba para ayudarlo. Posteriormente lo invito a relajarse mediante un sencillo ejercicio de respiración, conduciéndolo con inspiración por nariz y exhalación por la boca. Poco a poco Pucheta comenzó a distenderse y pude revisar sus manos sin hallar anormalidades. Lo mismo ocurrió con su cabeza, aunque no podía observar el rostro. Dijo que le ardía la vista. Mantenía insistentemente cubierto su rostro.

    Cuando estiró sus extremidades inferiores comenzó a relatar entrecortadamente que "me siguieron toda la noche", ante la pregunta "¿quienes?", expresó que "eran dos........, tenían los ojos rojos....". Ante la pregunta sobre el aspecto de sus perseguidores dijo que "parecían transparentes........ y tenían los ojos rojos.......con los ojos me hacían doler la cabeza....., me decían lo que tenía que hacer.....me hicieron llamar por teléfono.......me dijeron que esta noche me vendrían a buscar......"

    Interrogado sobre el arma, expresó "no sé", términos que repitió al requerirle sobre el handy y el celular. Insistió: "....me siguieron toda la noche".

    Cuando hubo relajado gran parte de su cuerpo, lo invité a levantarse y ayudándolo con el comisario inspector Ayala se puso de pié y rompió en llanto junto a su superior. Lo alenté a que lo hiciera para descargar la angustia que demostraba. En todo momen to se cubrió el rostro. Pidió volver a sentarse y con nuestra ayuda lo hizo. Siempre cubrió el rostro con sus antebrazos. Lo invitamos a levantar la cabeza con Ayala y lo hizo a medias pero sin abrir los ojos.

    Insistió con el relato "...tenían los ojos rojos....", y que lo "...vendrían a buscar a la noche...."

    Su estado era propio de toda persona que sufrió un shock emocional muy fuerte. Manifestó además que le ardían "los dedos" de las manos pero no presentaba anormalidades visibles. Dijo además que le ardían los pies y con ayuda se sacó borceguíes y medias. La planta de los pies presentaba el aspecto de quien ha caminado mucho y con signos de tener ampollas a causa de la transpiración.

    La doctora que llegó en una ambulancia sólo se limitó a decirle que venían a ayudarlo, pero, con la firme desición de trasladarlo directamente al hospital Centeno, de General Pico. Lo ayudamos a subir a la camilla. Se puso de pié, y siempre cubriendo su rostro con los antebrazos se colocó boca abajo en la camilla.

    Su arribo al hospital motivó la preparación de la sala de emergencias donde fué ingresado. Tres enfermeras trabajaron acomodándolo en la camilla, mientras observaban la doctora que lo trasladó, el Dr. Covella y la Dra. Lluch. Le ayudaron a quitarse toda la ropa y le inició el Dr. Covella una revisación superficial que no arrojó anormalidades. Lo consulté si le aplicaría algún tipo de sedante, a lo que respondió negativamente, ya que Puchetta manifestaba tener sueño y deseos de dormir, dejando inconclusas algunas respuestas que le realizaba el médico diciendo que quería dormir.

    El Dr. Covella confirmó que le harían hacer análisis completos (sangre y orina), y que permanecería internado al menos por 24 hs. en observación.

OJOS ROJOS:

     Llama la atención la cantidad de relatos que desde los últimos años de la década del '90 comienzan a registrarse en la provincia, conteniendo esa descripción: ojos rojos. Entiendo que estamos ante una tipología que, si bien no es desconocida, tiene cierto grado de agresión por la secuela que le causa al testigo.

    Sostengo esto, al trabajar comparativamente con otros casos como Platner (agosto de 1983), o Castellano (1999), aunque hay otros como Sayazo (abril 1980) en los que hubo una actitud hóstil hacia el testigo, cuando fué tomado de la cabeza por uno de los seres y relató haber sentido "un pinchazo" que le produjo la pérdida de conocimiento.

    Los "ojos rojos" fueron descriptos por un viajante cuando se produjo el caso en que intervino el comisario David Gallego, comisaría de Telén, a fines de la década del '90.

    Durante el período de mutilaciones de animales, hubo varios casos en los que testigos aseguraron haber observado "algo" de lo que sólo pudieron describir "sus ojos rojos". Algunos los compararon, al momento de su descripción, "como si fueran dos brazas encendidas".

    El caso producido en diciembre en la zona rural de Parera, tiene como eje central para el protagonista (un jovencito de 17 años), un extraño ser del que no pudo describir su forma, pero sí "los ojos rojos" que lo enceguecieron y lo dejaron en el estado en que fué hallado. También en este caso el testigo, a pesar de la experiencia, pudo llamar por su teléfono celular a un familiar para que lo fuera a buscar.

    Hay otro caso llamativo con cierto grado de agresión. Es el del productor rural de Jacinto Arauz, que, mientras recorría un cuadro, fué sorprendido por un ovni, que visto desde abajo le dió la sensación de que era "como un silo" del que alcanzó a distinguir "tres patas" y que desde ese "aparato" salió un rayo que le afectó los dedos de su mano izquierda en la que portaba un teléfono celular, que, contrariamente a la natural ley de gravedad, en lugar de caer al piso, ascendió hacia el aparato. Intervino la Justicia de General Acha, la policía de Jacinto Arauz. El teléfono nunca apareció.

 

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